La propia santa le animó a llevar a cabo esta obra en un encuentro en Zagreb en 1979: «Escriba
y desde aquellas fechas no pisa las librerías un libro suyo
a lo que hay que añadir una exuberante vegetación compuesta por palmeras
un cosmos amorfo donde hay humor y hay saña
El lector habituado a leer los comentarios bíblicos del Crisóstomo observará en estas homilías las mismas excelentes cualidades que distinguen sus otras obras exegéticas
El Gran Proteston EnriqueValdivieso BuróN La propia santa le animóGRRR! El gran Protestn no est de humor! Un lunes de buena maana, el gran Protestn aparca su furgoneta delante de una casa coqueta. Trae consigo un paquetito, un paquetito con un lazo bonito. El gran Protestn toca al timbre, aunque no lo suficientemente fuerte: nadie lo oye, es evidente. Pasan los minutos y, entonces, empieza a llover a cntaros. Qu peligro! La paciencia no es, precisamente, una de las virtudes de nuestro amigo Protestn y, si se enfada,